OPINIONES

HACIA UNA REFLEXIÓN AUTÉNTICA DE LA LUCHA ABORTISTA EN LATINOAMÉRICA.

Por Carola Castro Lagos

Vocera Mujeres Por Linares

Han pasado justamente 28 años desde que se llevó a cabo el V Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe celebrado en Argentina en 1990. Con un programa que contemplaba distintas actividades desarrolladas en seis días completos dedicados a un arduo análisis y discusión de las problemáticas de las mujeres de la región. Fue allí que se realizó un taller sobre aborto, organizado entre la Comisión de aborto de Argentina y Católicas por el Derecho a Decidir (Uruguay).

En ese entonces, el territorio latinoamericano presentaba preocupantes cifras, las cuales eran tajantes a la hora de catalogar el aborto como una de las principales causas de muerte de las mujeres latinoamericanas. En promedio, de cada mil mujeres latinas 40 morían a causa de un aborto inseguro. Cifras que solo eran superadas por Europa (52) y Asia (41).

Estimaciones de aborto inducido. Global y por región.

De este modo, la asamblea de mujeres presentes en aquel encuentro y que además constituían parte del Movimiento Feminista Latinoamericano de la época, decidió que el día 28 de septiembre sería la fecha para recordarles año a año a los gobiernos y autoridades nuestra demanda por la despenalización y legalización del aborto en la región. Expandiéndose al resto de los continentes y finalmente reconocido como el día de acción global por el aborto legal, libre, seguro y gratuito.

Hoy en día, aquellas cifras no son tan diferentes para Latinoamérica y lamentablemente muchos países de la región continúan haciendo oídos sordos a la hora de legislar con respecto al aborto. Esto principalmente porque es un asunto que aún no se reconoce como un problema de sanidad pública. En cambio, gran parte de nuestra sociedad guarda un silencio que es cómplice de la muerte de 44 mujeres latinas cada mil, testigo de otras tantas que han perdido su libertad por tomar esta difícil decisión y de otras muchas sobrevivientes que son vulneradas y denigradas por abortar.

Por esta razón, un primer paso es reconocer que el aborto se trata de un problema público y por ende tiene que ser tratado mediante una acción pública que se ocupe de garantizarlo como un derecho a la libre decisión de la mujer. Además de prepararse como Estado para abordarlo mediante un asunto de salud pública y no desde una perspectiva ético-moral.

A raíz de lo anterior, es necesario aclarar un punto. Existe una reflexión generalizada entre las feministas acerca de nuestra oposición frente la idea del aborto como un método anticonceptivo propiamente tal, a lo que sí es correcto afirmar es que estamos en contra del aborto ilegal, inseguro y desigual. En consecuencia, para arriesgarse a decir “Somos proaborto” es necesario entender la lógica detrás de la despenalización y legalización del abortoen tres aspectos esenciales de la discusión:

  1. ‘Educación sexual e integral para decidir’. Teniendo como eje la enseñanza de los derechos sexuales y reproductivos reconocidos como derechos humanos.
     

  2. ‘Anticonceptivos para no abortar’. Con un control de la natalidad consciente, responsable e igualitario para cada género y clase social.
     

  3. ‘Aborto legal para no morir’. Porque se trata de la última instancia, la más extrema. Ninguna mujer desea abortar, siempre es una decisión compleja que se explica por múltiples causales. De modo que no se puede ver a la mujer solamente como un cuerpo abstracto, es necesario ampliar la mirada y entender que sus derechos humanos son inherentes a su condición de persona, a su dignidad y privacidad.

En definitiva, el llamado es a tener cuidado en dos asuntos. En primera instancia, a desconfiar de aquellas voces que no comprenden la complejidad de la decisión de abortar, porque se trata personas que utilizan la desinformación para construir opinión evadiendo el problema real. Y segundo, el discurso y la propaganda que emerge desde el movimiento feminista debe dejar claro los tres aspectos esenciales de la discusión, con el fin de comunicar el verdadero sentido de la lucha por el aborto libre. De esta manera conseguiremos que todas las personas puedan empatizar con la causa, una causa por la reivindicación de nuestros derechos de humanas.