OPINIONES

EL DESAFIO QUE NOS ESPERA ESTE 8 DE MARZO

Por Francisca Yañez

Estamos en la era de la mujer empoderada y parece ser que esto significa solo una verdad absoluta; el feminismo nos llegó. Felicitaciones hermanes, que grande somos. En la víspera de este día me llamé a reflexionar en nuestro lugar y nuestra meta. Personalmente me encuentro en un momento decisivo en mi vida y donde miro hay una hermana prevaleciendo en el camino. Me siento orgullosa del Chile que estamos construyendo.

Soy una mujer joven, madre soltera, estudiante de posgrado. Etiquetas que me resuenan en toda clase de circunstancias. Vivo la minoría desde el lado más cercano, pero estoy viva por lo que me siento convocada a contar mi experiencia con esta hermosa revolución.

Pensando en la mujer que quiero ser y no la que fui enseñada a representar descubro que la tarea se hace cada vez más fuerte porque no solo debemos cumplir con una serie de cánones impuestos por un sistema que privilegia a los hombres, sino que también debemos ser lo que queremos sin dejar de lado lo que se espera de nosotras.

Estamos llamadas a ser independientes económicamente para ser auto suficientes pero también que nos hagamos cargo completamente de hijos que estamos presionadas a traer.

Se espera que, con lo que hemos heredado en educación, seamos exitosas en nuestras carreras y ámbitos labores, pero, no solo recibimos menos paga que un hombre por el mismo trabajo, sino que tenemos que esforzarnos el doble para cumplir con las labores domésticas que nadie visibiliza y mucho menos remunera.

Queremos ser inteligentes y educarnos, pero no nos permiten olvidar el gimnasio y la dieta para ser hermosas, elegantes y sexys para que un hombre nos escoja y formemos una familia.

Es como si nos dijeran:

– Bueno, ¿no querías derechos, no querías igualdad? Ahora ve cómo te las arreglas porque de transferir cargas sociales a la parte masculina, ni hablar.-

Ridículamente, debemos ser estas súper mujeres que mutaron genéticamente para no necesitar los cuidados más básicos que existen para los individuos de una sociedad civilizada, como el derecho a descanso, no solo físico sino que mental; el poder tener la tranquilidad de no estar en constante peligro. Es el precio por querer decidir, un precio que como sociedad ni siquiera se entendía como tal. Hasta ahora.

¿Qué cambios hicieron ellos al ver su rol tomado por la población femenina? Algunos se espantaron y trataron de evitarlo, otros solo nos hicieron un espacio entre ellos pero se les habrá pasado por la cabeza pensar en entrar al rol entendido como femenino? Me parece que la evidencia indica que no. Es aquí donde creo que está el principal obstáculo para el nuevo feminismo; ya no peleamos por su lugar en el mundo, ahora luchamos para dejar de tener el que nos han impuesto, para transformar más espacios. Emparejemos la cancha. Compartir obligaciones es donde realmente empieza el cambio para todes, en hombres conscientes de su posición de privilegio y el de mujeres conquistando y exigiendo espacios que se habían reservado para los hombres.

Siendo objetivos, aunque duela, todo indica que el mismo sistema que oprime tanto a hombres como mujeres, El Capital, nos va obligar a cambiar de perspectiva respecto de los roles de género, porque por mucho que quieran entender el nuevo orden como un esclavismo moderno entre cuidados y rentabilidad para sus empresas, la esclavitud siempre encuentra su fin y, al Capital, no le interesa de donde salgan los recursos que acaparan, sino que sigan creciendo. Nos necesitan para eso por lo tanto es el momento de negociar.

 

-Si quieres mi trabajo, comparte ese rol que crees que es solo mío.-

Después de esto, ¿Quién sabe? Quizás en algún momento identifiquemos más nuestras rivalidades con la injusticia del Capital, que con las diferencias de género y podamos unirnos en la lucha contra el verdadero enemigo. Realmente espero que así sea.